Comentario

Turmalina

La Cenicienta del Currulao

Por: Mary Torres

El domingo 20 de mayo del 2018 fui a ver la obra “Turmalina, La Cenicienta del Currulao”, adaptación del cuento infantil “La Cenicienta” de Charles Perrault, un cuento con una gran cantidad de versiones, antiguas y modernas. El título de la obra me pareció llamativo: “Turmalina, La Cenicienta del Currulao”, cuento escrito hace más de 321 años y que actualmente es visto como un cuento machista, estudio realizado por Carmen Fought y Karen Eisenhauer, dos lingüistas estadounidenses que han investigado los roles de género e igualdad que se están transmitiendo a los niños por medio de los cuentos infantiles, donde en su mayoría las mujeres solo sale de su vida desgraciada gracias a su príncipe azul o a pesar de ser la protagonista no hablan o toman sus propias decisiones. El título que propone Teatro La Hora 25 es “La Cenicienta del Currulao” y la imagen del afiche es una mujer afrodescendiente: ¿Será nuestra Cenicienta Colombiana?, ¿Cambiaremos el final de la historia tradicional?, ¿Ella no aceptará el zapato del príncipe azul?, ¿Será ella la que le proponga matrimonio? A mí la intriga no me deja. Recordé a Cristóbal Peláez diciendo que “en las adaptaciones de la literatura al teatro, la palabra se vuelve una ilustración, una redundancia pues en el teatro la palabra es acción”.
 

Carola Martínez es la nueva directora del Teatro La Hora 25 e hizo la adaptación de la obra, de seguro me va a sorprender con su primera obra como directora y como primera obra infantil de un grupo con una gran trayectoria en Teatro para jóvenes y adultos. Esto lo pensaba mientras esperaba en el hall del teatro, que por cierto encontré muy diferente, paredes blancas con telas de colores que hacían juego con las mesas y sillas del café, una energía renovada que incita a compartir una aromática de frutos tropicales y conversar un rato mientras dan inicio a la obra, el tiempo no se hizo esperar y dieron el tercer llamado, me emocioné mucho al ver la cantidad de público asistente a la obra y con un poco de prisa me ubiqué en la silla, al iniciar la obra se presentan las tres hadas mágicas que tejerán la historia de esta Cenicienta. Inician con un pequeño y rápido resumen de las versiones del cuento: La Cenicienta de Italia, La Cenicienta de China, La Cenicienta de Escocia y la más popular: La Cenicienta de Inglaterra, hasta llegar a la nuestra, la colombiana, La Cenicienta del Currulao, de repente la obra gira y me lleva a lo nuestro, se escucha música del pacífico y me lleva a un reino mágico llamado Cordoto, ambientado por una plaza de mercado donde aparecen todos los personajes, allí en ese pueblo vive la niña de este relato junto a su madrastra y sus hermanastras, quienes no paran de negarle a Turmalina el gran sueño de su vida: bailar y cantar currulao.


La obra tomó cuerpo, ritmo, sabor y pensé entonces que lo estaban logrando, una actuación limpia, con personajes estereotipados que ofrecían comicidad en el público, la madrastra en su trono mostrando su poder,
las dos hermanastras representadas por dos actores hombres se encargaron de poner el tinte gracioso y burlesco en la obra, con sus bailes de ballet y su afán de encontrar su príncipe azul, una de las gratas sorpresas de la obra es ver en el escenario la participación de dos niños actores, uno haciendo un personaje muy importante como es el Rey Cordoto con su emisora llamada “Chontaduro Estéreo”, donde anuncia que el príncipe Guapango está buscando su princesa y Caracolito, un personaje que ayuda al príncipe a medir la zapatilla.

 

Nos muestran a Turmalina como una mujer fuerte y feliz, que aunque su vida fuera empañada por sus hermanastras y madrastra, ella se levanta con el apoyo de sus hadas y repitiendo estas frases: “No pataliés Turmalina, no llorés Turmalina, no te quejés Turmalina”, se lava los miedos y se dirige a la fiesta, y como en el cuento tradicional se encuentra con el príncipe y, antes de cumplirse las doce de la noche, ella se va de la fiesta y deja su zapato. Como es sabido, al final de la obra, el príncipe Guapango va por cada una de las casas del pueblo a medir la zapatilla hastaque encuentra a Turmalina y son felices.


La historia transcurre hasta el final y en el orden de la historia tradicional, Turmalina se dirige a la fiesta y como es sabido antes de cumplirse las doce la noche ella se va de la fiesta y deja su zapato, al otro día el príncipe angustiado va a cada una de las casas del pueblo a medir el zapato hasta que encuentra a Turmalina y decide casarse con ella, las hadas al final para cerrar con broche de oro cuentan que Turmalina pudo dedicarse a bailar y cantar currulao durante toda su vida en compañía de su príncipe Guapando quien quedo a cargo de la emisora “Chontaduro Estéreo” porque el Rey Cordoto pudo dedicarse solo a su gran amor “El violín” y todos fueron muy felices.
 

Un final que realmente no esperaba, el nombre de la obra da la esperanza de cambiar el final de una historia impuesta por una sociedad patriarcal, y llego a una reflexión, pues la puesta en escena del Teatro La Hora 25 hace relevante la cultura del pacifico y eso me llena de alegría, ¿Por qué no aprovechar este tipo de cuentos universales para cambiar la historia de la mujer? una oportunidad para llevar al público infantil un mensaje y a la familia una reflexión sobre la igualdad de género, situación que aún casi no está contemplada en la sociedad.
 

La obra Turmalina, La Cenicienta Del Currulao, tiene todo el material y recursos necesarios para transmitir ese mensaje tan necesario en esta sociedad, la invitación es a que los espectadores después de ver la obra dialoguen con sus niños y niñas y reflexionen sobre un tema tan actual en la sociedad.

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